El poder de las redes de David de Ugarte




El presente libro contiene tan sólo tres ilustraciones. La
primera de ellas sostiene de alguna manera todo lo que
vendrá a continuación, así que lo ideal sería que el lector
la tuviera siempre presente. Fue creada por Paul Baran
para el dossier en el que describía la estructura de un proyecto
que más tarde se convertiría en Internet.

¿De qué habla este libro?

Que estamos en un tiempo de cambios y que esos cambios
tienen que ver de alguna manera con las «redes
sociales» es ya una idea común, extendida y repetida
hasta el cansancio. Sin embargo, nadie parece tener muy
claro qué son esas famosas redes y, sobre todo, qué tienen
de nuevo. A fin de cuentas, si de las redes de que
hablamos son las que forman las personas al relacionarse
unas con otras, la sociedad siempre ha sido una red. Y si
hablamos de movimientos de activistas también estuvieron
siempre ahí, relacionándose unos con otros en una
especie de universo hiperactivo y paralelo.

Hay, sin embargo, dos elementos nuevos relacionados con esta cuestión
que todo el mundo entiende intuitivamente. Por un lado,
Internet y su consecuencia más directa: la eclosión de una
nueva esfera de relación social que pone en contacto a
millones de personas cada día. Por otro, la aparición en los
últimos años de una amplia literatura sobre redes aplicada
a todos los campos, desde la física o la biología hasta la
economía, con toda su inevitable secuela de libros de divulgación,
aplicaciones al marketing y juegos publicitarios.

Y luego hay toda una serie de movimientos que van
desde la revolución hasta la protesta cívica, pasando por
una nueva suerte de sofisticadas algaradas que nadie
sabe clasificar muy bien y que llenan páginas en los periódicos.
Saltaron a la luz pública cuando en el año 2001 una
multitud tomó las calles de Manila para pedir la dimisión
del presidente Estrada. Los medios destacaron entonces
la ausencia de convocantes y cómo las organizaciones
políticas y sindicales se vieron arrastradas a seguir a la
gente en vez de dirigirla.

Pero aquello estaba lejos de nuestra vieja Europa y tampoco
le hicimos demasiado caso, tan sólo el suficiente como para que
muchos de los miles de protagonistas de las movilizaciones del 13 de
marzo de 2004 en España supieran hasta qué punto podían
impulsar un cambio decisivo. Fue «la noche de los
teléfonos móviles» y, aunque todavía se discute en qué
medida pudo influir en el resultado electoral del día
siguiente, nadie puede negar que supuso un momento de
radical novedad en la historia española. En un librito publicado
en la red unos meses antes, el economista Juan
Urrutia había vaticinado la inminencia de este tipo de
movilizaciones y aportado las claves metodológicas para
entenderlas. Las bautizó también como «ciberturbas». Un
año y medio después, en noviembre de 2005, la policía
francesa confesaba su impotencia para contener la revuelta
de los arrabales aduciendo la velocidad a la que los
revoltosos adquirían técnicas y experiencias de verdadera
«guerrilla urbana».

Algunos apuntan a la aparición de un nuevo y
misterioso sujeto colectivo. Howard Rheingold lo
llamó las «multitudes inteligentes». En este libro no nos
acercaremos a ellas como si formaran parte de un mismo
movimiento, con objetivos más o menos comunes, sino
como síntomas de una nueva forma de organización y
comunicación social que poco a poco va tomando fuerza
y con la que se pueden defender ideas muy diferentes,
cuando no opuestas. Movilizaciones informativas como las
que condujeron al «macrobotellón» de la primavera de
2006 o el descrédito popular de Dan Brown en España
entrarían también en este hit parade de ciberturbas que
revelan que algo está cambiando.

Definir ese algo y cómo las personas normales podemos ganar
con ello independencia y poder de comunicación es el objeto de este libro.
Se divide en tres partes. La primera parte contiene una
brevísima historia de cómo las redes sociales, el mapa de
relaciones a través del cual se mueven las ideas y la información,
han cambiado a lo largo del tiempo impulsadas
por las distintas tecnologías de comunicación. La segunda
parte se centra en los nuevos movimientos políticos,
desde las Revoluciones de Colores en el Este de Europa
hasta las ciberturbas en distintos lugares del mundo, para
finalmente trazar los dos modelos fundamentales de ciberactivismo
que llevan a la difusión masiva de nuevos mensajes
desde la propia red.

Y en la tercera parte se extraen conclusiones útiles para personas, empresas y colectivos de todo tipo sobre cómo comunicar socialmente en un
mundo en red distribuido, un mundo en el que todos
somos potencialmente ciberactivistas.


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