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Muros Ecológicos creados con Contenedores de residuos orgánicos

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El Muro Ecológico es un proyecto diseñado por la estudiante polaca de arquitectura Mlynski  Stanislaw para un concurso internacional organizado por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional de Taipei de Tecnología (NTUT) .
"Me propuso la creación de un muro estructural utilizando contenedores de residuos orgánicos. Creo que la disposición de los elementos, así como su forma tienen un potencial para crear refugios para los animales, recoger el agua, reducir el CO2. El sistema solar tiene el objetivo de garantizar la independencia energética.
Al igual que en la naturaleza todos los organismos consisten en gran cantidad de células repetitivas, que garantizan la fiabilidad, decidí también hacer un sistema modular universal, que permitirá transformar la nave industrial, los rascacielos grises, edificios de oficinas e incluso vallas típicas de los ecosistemas de verde. Dicho sistema también proporcionará la posibilidad de crear edificios. En cada etapa del proyecto que buscaba inspiración en la naturaleza, porque en mi opinión, es el maestro de optimización y uso de los recursos de los alrededores (a la que está tratando de ajustar).
Los residuos orgánicos son casi el 40% de nuestros cubos de la basura y el compostaje es una de las maneras más fáciles y más barato de reciclar. Propongo sistema de recogida de estos residuos como recortes de hierba, bolsas de té, cartones rasgados, papel, recortes de frutas y mucho más, sobre la base de la entrega de nuevos contenedores y la recogida completa - las células, que después de cambiar alcantarillas al suelo van a ser la estructura ecológica. La forma de cada célula es el resultado de combinar dos funciones: contenedor para los residuos y el elemento de construcción del edificio. Esta pared puede ser un motivo de plantas que reducen la cantidad de CO2, así como tener una influencia positiva sobre el microclima. Gracias la tectónica de las paredes que puedan acumular agua y lo que es más, aves que encuentran el refugio allí. Sistema de energía solar es la combinación de los usuarios (luz solar) y las necesidades del sistema de obtención de energía solar. Tuve una idea para que todos se involucren en forma muy simple pero relevante en la creación de nuestro eco-ciudades ".

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Casa americana contemporánea / The contemporary American house

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La casa Americana contemporánea está experimentando una profunda crisis de identidad en esta era de creciente ambientalismo. Esta crisis de identidad que se inició hace casi cincuenta años con el final del programa Case Study House y la rápida aceleración de la sub-urbanización. La disciplina de la arquitectura nunca recuperó su equilibrio en el contexto de la vivienda estadounidense como la vivienda se convirtió en un producto, sujeto a la eficiencia y la economía de la fabricación en masa. El impacto de la expansión suburbana de la energía, el agua y la infraestructura de transporte se pasó por alto en gran medida hasta que sus consecuencias geográficas ya estaban firmemente arraigadas. El crecimiento generalizado del ambientalismo ha comenzado a abordar este problema, pero incluso la estética correspondiente del movimiento ecologista ha hecho muy poco para afirmar una nueva identidad para la casa estadounidense.

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Sin embargo, un cambio apreciable en esta marcha con una nueva audiencia del medio en esta cuestión reúne a los ciudadanos. Si bien esta audiencia ha adoptado los productos respetuosos del medio ambiente y mejoras de equipo, el enfoque hasta ahora es insuficiente, ya que su impacto sobre el desarrollo sostenible es menor y su tasa de cambio muy lento. Creemos que cada vez el ecologismo deben cumplir con el ingenio del diseño no con un pliego de condiciones. Una contribución duradera al desarrollo sostenible o la calidad del entorno construido es imposible cuando las organizaciones de bajo rendimiento arquitectónico y urbano se limitó a reproducir el uso de productos de marca como "verde".

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A modo de ejemplo, esta casa suculenta diseñada por  Murmur de Los Ángeles,  aborda la cuestión urgente global de la calidad y el suministro de agua dulce, también como una fuerza posible para impulsar el ingenio en el diseño y mejorar el desempeño ambiental. Este enfoque nos permite especular sobre las posibilidades de organización, espacial y atmosférica de la recogida de agua en la casa de América. Organizativamente, el techo de la casa se divide en dos, y su área es maximizada por el agua recogida, almacenamiento y distribución. El agua de lluvia incide en los planos de cubierta invertida directamente a los núcleos de almacenamiento en torno al cual programa se distribuye. La colección Roofscape se experimenta desde el interior como el espacio sube y baja para cumplir el límite máximo. El agua recogida se almacena en el deposito que responden a los cambios en las precipitaciones estacionales. Al igual que su planta del mismo nombre, esta suculencia presentan depósitos en tiempos de mayor suministro de agua. En épocas de poca oferta, los depósitos se sueltan como cortinas.

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The contemporary American house is experiencing a deepening crisis of identity in this era of growing environmentalism. This identity crisis began nearly fifty years ago with the end of the Case Study House program and the rapid acceleration of suburbanization. The discipline of architecture never regained its footing in the context of American housing as housing became a product, subject to the efficiencies and economics of mass manufacture. The impact of suburban sprawl on energy, water and transportation infrastructure was largely overlooked until its geographic consequences were already firmly entrenched. The widespread growth of environmentalism has begun to address this problem, but even the corresponding aesthetic of the environmental movement has done little to assert a new identity for the American house.

However, an appreciable shift is underway as a new audience of environmentally concerned citizens gathers. While this audience has embraced environmentally friendly product and equipment upgrades, the approach thus far is insufficient, as its impact on sustainable development is minor and its rate of change too slow. We believe growing environmentalism should be met with design ingenuity, not product specification. A lasting contribution to sustainable development or the quality of the built environment is impossible when underperforming architectural and urban organizations are simply reproduced using products branded as “green.”

By way of example, The Succulent House designed by Los Angeles-based practice Murmur addresses the pressing global issue of freshwater quality and supply as but one possible force to drive design ingenuity and improve environmental performance. This approach allows us to speculate on the organizational, spatial and atmospheric potential of water collection on the American house. Organizationally, the roof area of the house is divided in two, and its area is maximized for water collection, storage and distribution. The inverted roof planes direct rainwater to storage cores around which program is distributed. Roofscape collection is experienced from the interior as the space rises and falls to meet the ceiling. The collected water is stored in bladders that respond to changes in seasonal rainfall. Like its namesake plant, the bladders exhibit succulence in times of increased water supply. In times of low supply, the bladders are loose and drapery like.

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Suculenta Casa
Chicago, Illinois
Este proyecto será presentado en su totalidad en "Crear un caso, 306 090 14" que se publicará en 2011.

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Creactivistas y evolo © 2011 This work is licensed under a Creative Commons License permitting non-commercial sharing with attribution.

Open Source House



El concepto de Open Source está siendo trasladado al mundo de la arquitectura sostenible de la mano del arquitecto holandés Vincent van der Meulen junto a Enviu, los que están detrás del proyecto híbrido Tuk Tuk. En tiempos de crisis, nos replanteamos muchas cosas, no es tiempo de lamentaciones sino de iniciativas e innovaciones, es tiempo de replantear las cosas.

En Holanda nació una interesante propuesta llamada Open Source House, un proyecto que une a arquitectos, diseñadores y constructores de todo el mundo con un único objetivo en mente: crear viviendas sostenibles hechas con materiales ecoeficientes, que sean asequibles y reutilizables.

En su página web puedes encontrar proyectos existentes y propuestas, pero también idear tu propia vivienda sostenible y compartirla con todo el mundo. Pues
los diseños serán Open Source.
La primera acción puesta en marcha por esta plataforma online es un concurso internacional del cual saldrá un diseño ganador que será implementado en Ghana.

Así que, el desafío que nos proponen es el de diseñar una propuesta de vivienda sostenible y registrarla para que participe en el concurso internacional. El aspecto más interesante es, evidentemente, la licencia Open Source que permite a cualquier arquitecto usar y adaptar los diseños que puedes encontrar en OS-House, así como los ocho principios de una arquitectura sostenible.




Un mundo sostenible, un mundo necesario



“Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.”
Más de dos décadas han transcurrido desde la primera vez que se acuñó el término “sostenibilidad” en el Informe Brundtland de 1987. Un nuevo paradigma que lo ha invadido todo, tan viciado y manoseado que ya pocos nos atrevemos a emplearlo con firmeza.

El mundo está patas arriba. Y el que no lo ve, no quiere verlo o no lo conoce lo suficiente como para apreciarlo. Hambre, plagas, enfermedades, destrucción de los ecosistemas, huracanes, pobreza, miseria, pérdida de biodiversidad, esterilización de la tierra, polarización Norte-Sur, guerras, masas migratorias descontroladas...la lista es infinita. Aunque hayamos tenido que ver sucederse en blanco cumbres y
acuerdos internacionales para que, en 2007, el IPCC afirme rotundamente que, finalmente, el Cambio Climático es efectivamente la reacción sintomática del Planeta a la depredación imparable del ser humano, muchos sabíamos ya desde hace tiempo que todos estos males son los frutos que nosotros mismos hemos cosechado. “De hoy en adelante la vida ha terminado. Empieza la supervivencia”, rezan los más pesimistas.

Prefiero pensar que podemos cambiar nuestra realidad tal y como hemos estado haciendo hasta hoy. Ya lo dice Nelson Mandela: “Como la esclavitud, la pobreza no es algo natural. Está hecha por el Hombre, y puede ser superada y erradicada por las acciones del Hombre; y superar la pobreza no es un acto de caridad, sino uno de los derechos humanos fundamentales.”

Lo mismo para un desarrollo sostenible, puesto que es una respuesta válida al mundo que nos ha tocado habitar, aunque a priori podamos pensar que se trate de un oxímoron, al menos entendiendo por “desarrollo” la definición más globalizada hoy en día (¿y qué tal una retirada sostenible?).

Y entonces te preguntas, pero ¿qué es la sostenibilidad? Muchos se afanan en buscar una definición estricta, en buscar una etiqueta que colgar, en catalogar un término que es, a mi parecer, incatalogable. ¿Y por qué? Porque no se trata ni de una religión, ni de una moda, ni de una fórmula mágica...es ante todo un crisol de actitudes que abre sus brazos para intentar abarcar el máximo de ámbitos posibles. Y, de esta
manera, involucrar el máximo de disciplinas, aunando esfuerzos y conocimientos para buscar alternativas a este modelo global que nos afecta a todos. La sostenibilidad es pues un concepto borroso, difuso y, sobretodo, muy amplio.

No escuchemos las voces de quienes quieren reducirlo a criterios ecologistas, a la palabra de unos apocalípticos y catastrofitas, a las chiquilladas de esos cuatro locos que creen que un mundo mejor sí es posible. Sí, la sostenibilidad atiende a criterios de respeto al medioambiente, pero también, simplificando, a criterios económicos y sobre todo sociales.

Pero entonces, ¿yo qué puedo hacer?, ¿puedo hacer algo? Evidentemente sí. Se trata de ser consciente y consecuente a todos los niveles. Informarse, participar activamente en iniciativas que defiendan valores como la paz, la solidaridad o los derechos humanos, consumir de manera responsable, exigir a los poderes
políticos que se impliquen, fomentar el comercio justo...en fin, la lista también es interminable, infinita como la capacidad de creatividad humana. Y eso sólo como persona, como ciudadano. El criterio de sostenibilidad puede y debe aplicarse también en el terreno profesional, y muy especialmente en el de la arquitectura.

¿Y qué es eso de la arquitectura sostenible? Cierto es que el papel que desempeñan los edificios y las ciudades es fundamental para la consecución de un verdadero desarrollo sostenible. La vida útil de los edificios es larga y la de las ciudades aún más; formarán parte de nuestro futuro común, ese futuro incierto cuyos recursos, contaminación y clima nos son desconocidos. Los edificios son grandes consumidores de materias primas, y el capital medioambiental invertido en ellos es enorme (“Guía básica de la sostenibilidad” Brian Edwards, 2001):

● Materiales: el 50% de todos los recursos mundiales se destinan a la construcción.
● Energía: el 45% de la energía generada se utiliza para calentar, iluminar y ventilar edificios y el
5% para construirlos.
● Agua: el 40% del agua utilizada en el mundo se destina a abastecer las instalaciones sanitarias y otros usos en los edificios.
● Tierra: el 60% de la mejor tierra cultivable que deja de utilizarse para la agricultura se utiliza para la construcción.
● Madera: el 70% de los productos madereros mundiales se dedican a la construcción de edificios.

Como arquitectos tenemos pues mucho que decir, y la sostenibilidad es un camino que más que una opción debería ser un deber moral como profesionales, tal como sintetiza Souto de Moura: “En arquitectura, la honestidad mínima es ser sostenible”.

¿Pero cómo?
No existen fórmulas milagrosas, ni recetas mágicas, pero existen muchos esfuerzos por encontrar un camino y muchos intentos de parametrización para poder estudiar una obra “sostenible” desde un punto de vista
más objetivo y universal. En cualquier caso el camino será largo puesto que los factores que intervienen son numerosos y complejos. No en vano, podemos regocijarnos de la iniciativa de un gran número de profesionales que están investigando sobre el terreno, buscando alternativas, proponiendo modelos muy
dispares pero bajo el mismo paraguas de la sostenibilidad. He aquí algunos de los modelos más genéricos:

La eficiencia energética. La energía está siendo uno de los principales caballos de batalla de la nueva arquitectura. Hay que conjuntar las posibilidades que ofrecen los nuevos avances de la técnica con un correcto diseño de la manera más tradicional. Factores tan esenciales como la orientación, la ocupación en planta, la ubicación, la ventilación o el estudio de sombras son indispensables para lograr los flujos energéticos deseados. Hoy en día no debemos tampoco desaprovechar la oportunidad que nos brindan sistemas como los captadores solares, placas fotovoltaicas, sistemas de captación y depuración de aguas (el petróleo de mañana) o las turbinas eólicas.

La energía renovable puede perfectamente sustituir a los combustibles fósiles en la calefacción, refrigeración o ventilación de los edificios. De hecho, la energía renovable podría satisfacer las necesidades energéticas de la humanidad: sólo el sol proporciona un flujo de energía muy superior al consumo humano...el problema reside en cómo distribuir, almacenar, transformar y utilizar esta energía solar de forma que sea útil para calentar edificios, impulsar maquinaria y realizar las innumerables tareas que ahora se realizan mediante combustibles fósiles finitos. Son prácticas muy interesantes, pero hay que andar con pies de plomo, porque reduciendo el problema a la cuestión energética hay muchas probabilidades de acabar proyectando una obra completamente insostenible.

Más con menos. Como dice Margarita de Luxán, “no hay nada más insostenible que hacer lo que no hace falta.” Vivimos en tierra de abundancia, y la equiparación del progreso al “quiero más” no es más que un lastre que debemos evitar...y muchos lo aplican a la arquitectura.

Los arquitectos franceses Lacaton & Vassal son un buen ejemplo. Sostienen que “cada situación encierra un potencial, y el papel fundamental de la arquitectura es el de revalorizarlo, no de transformarlo por imposición.

Hay que hacerse las preguntas correctas y responder rigurosamente una tras otra. Hacerse siempre la pregunta de lo necesario, lo suficiente; lo que es superfluo y lo que no lo es.” La apología de este minimalismo de medios se ilustra perfectamente en su proyecto de remodelación de la Plaza Léon Aucoc en Burdeos, el que apenas proponen una reposición de las gravas y la poda de los tilos. “Ya estaba bien así”,
decían los vecinos.

El caso de estos arquitectos es especialmente significativo ya que su concepto de “hacer más con menos” se amplía también al campo económico. Son erróneamente conocidos y reconocidos por realizar sus proyectos con un bajo presupuesto, cuando realmente su logro consiste en emplear el presupuesto completo para construir el doble de espacio previsto. “El lujo no está ligado al dinero. El lujo es aquello que
sobrepasa las expectativas iniciales”, declaran.

La arquitectura de lo social. La arquitectura no es sólo construcción, estructura y materiales, es ante todo una herramienta al servicio de la sociedad, y en especial, de los más desfavorecidos. Este principio de solidaridad lo llevan a la práctica muchos arquitectos que prefieren poner sus conocimientos al servicio de la sociedad antes que dejar su huella en ella. Encontramos casos como el del polémico Santiago Cirugeda, una extraña especie de activista urbano, que lucha por los derechos de los ciudadanos y propone, por ejemplo, la reconversión de las parcelas vacías sin uso del medio urbano en espacios públicos de disfrute libre y comunitario. “El objetivo es que los vecinos tengan capacidad legal para obligar al ayuntamiento a que haga de un solar público un espacio abierto, habilitando unas pequeñas instalaciones deportivas, juegos infantiles o un parque.”

En el ámbito nacional contamos también con experiencias como las de Ecosistema Urbano y Laboratorio Urbano en Madrid o el Taller de Barris en el barrio valenciano de Velluters, que interactúan directamente con comunidades de vecinos u otros colectivos sociales para, entre todos, consensuar alternativas urbanas al
modelo impuesto, y construir ciudad y comunidad desde una perspectiva única y común.

Esta “arquitectura para las personas” tiene también una concepción más amplia y solidaria, como es el caso de Shigeru Ban, que trabaja incansablemente en la creación de prototipos de viviendas estandarizables, viables económicamente y adaptables al entorno para dar cobijo a aquellas miles de personas con necesidad inmediata de alojamiento, afectadas por una catástrofe natural o refugiados de guerra.

Sostenibilidad y materialidad. Uno de los principales quebraderos de cabeza del proyectista a la hora de materializar una obra presumiblemente sostenible es la elección de los materiales de construcción, la ejecución de la obra o el tipo estructural del edificio. La decisión por una clase de material está íntimamente ligada a los procesos energéticos derivados de la producción, transformación y transporte del material en cuestión. Algunos, como Albert Cuchí, afirman que entre el 30 y el 50% de la emisión debida a un edificio es debido a la producción de los materiales que lo conforman. Sea cual sea la cifra, lo relevante es que este tipo de procesos no es en ningún caso despreciable.

Además existen otro tipo de discursos ligados al confort y la salubridad. Muchos de los materiales, artificiales en su mayoría, instalados firmemente en el mercado pueden con el tiempo desprender partículas en el ambiente interior, viciando el aire y mermando nuestra salud. En esta misma línea, muchos sostienen que la kilométrica red de cableado de todo tipo presente en nuestros edificios provoca radiaciones
electromagnéticas que pueden afectar a nuestra salud, especialmente la salud mental. Rafael Serra explica poéticamente que “si somos capaces de proyectar arquitectura desde sus contenidos ambientales, quizá podremos reconciliarnos con nuestros sentidos, convertidos hoy en desagradables ventanas del cuerpo por donde penetran agresivos estímulos que atacan, sobre todo, nuestra mente.”

En cuanto a los tipos estructurales, se están abriendo nuevas vías de pensamiento ligadas a la reflexión sobre la vida útil de una construcción, así como a su reciclaje. ¿Por qué legar a las generaciones venideras unas arquitecturas que quizá no garanticen sus necesidades? ¿Cuánto debe durar un edificio? ¿Y cuántas
vidas puede tener? Muchos apuestan por estructuras desmontables, atornilladas, con uniones en seco que garantizan un derribo selectivo y un reaprovechamiento de los materiales para otros usos. Anne Lacaton lo resume así: “Cuando se fabrica un coche se prevé una vida de diez años. La relación coste-uso está optimizada totalmente. Se podría trasladar este principio a la arquitectura. Los edificios serían más ligeros, más versátiles, incluso desmontables y reciclables.”

Pero entonces ¿cómo podemos hacer arquitectura sostenible? Pues no lo sé, y no sé si lo sabremos. Es un compendio de lo dicho más arriba y de lo que falta por decir, una miscelánea abstracta, una salsa al gusto de quienes actúan puntualmente con un criterio global, un cóctel de alternativas al orden establecido a la deriva, un conjunto de voces que se alza como una sóla abanderando el respeto, la sensibilidad, el compromiso, la eficiencia y la modestia.

Entre todos encontraremos una ruta, encontraremos el camino hacia este mundo sostenible, ese mundo necesario. Y es que, caminante, no hay camino, se hace camino al andar...

por Manuel Mateo Lajarín

Construccion Verde



Conceptos como Arquitectura Verde, Arquitectura Sostenible, Arquitectura Bioclimática, Arquitectura Ecológica, Arquitectura Pasiva, Arquitectura Solar (Pasiva y Activa), Edificación de Elevada Eficiencia Energética, Urbanismo Sostenible, Ecociudades, Espacios Permaculturales, Bioconstrucción están relacionados en mayor o menor medida con el compromiso existente entre Arquitectura y Medio Ambiente.

Aunque en algunos casos estos términos podrían entenderse como sinónimos, en realidad, definen un registro muy amplio que abarca desde la preocupación por la composición de los materiales, hasta proyectos alternativos de organización socioeconómica. En definitiva, todas estas acepciones se encuentran bajo un mismo denominador común: "la reducción del impacto ambiental provocado por la construcción, ofreciendo importantes ventajas medioambientales y socioeconómicas".

La preocupación por el medioambiente ha sido la causa de la aparición
de una nueva generación de arquitectos y diseñadores con nuevas visiones y estrategias enfocadas a la creación de edificios sostenibles, de manera que se establezca una relación más estrecha y respetuosa entre el hombre y la naturaleza. Las pautas en las que se apoya la Arquitectura Sostenible son el resultado de combinar el ingenio y la eficacia en el diseño de alta tecnología con materiales de construcción naturales o reciclados y utilizando como fuente de energía, las energías alternativas, buscando la mayor eficiencia energética en los edificios sin olvidar la viabilidad dentro de la política de mercado.

Vivir en una ecociudad o en un ecobarrio va a convertirse en algo frecuente. A partir del 2006, año en que entro en vigor Certificación Energética de los Edificios (Directiva 93/76/CEE) que obliga a incorporar criterios bioclimáticos en la construcción de viviendas.

Junto a la Certificación Energética, el Código Técnico de la Edificación, el Libro Blanco de la Sostenibilidad en la Edificación o el Sistema Español de Evaluación Medioambiental de Edificios, obligarán a que las viviendas sean lo más bioclimáticas posible.

Aunque resulta comercialmente factible la construcción de viviendas con un alto nivel de confort y calidad de vida, además de la utilización de tecnologías basadas en energías renovables, este tipo de arquitectura se ha visto criticada especialmente por promotores de carácter público y privado, al alegar que la incorporación de unos parámetros ambientales implica un elevado coste de los materiales y por tanto de los edificios.

La arquitectura está cada vez más comprometida con los problemas ambientales. Un arquitecto y/o diseñador ya no centra exclusivamente su atención en la construcción de la obra, si no que busca diseñar edificios que requieran el menor uso posible de energía "no renovable", que produzcan la menor contaminación posible, así como el menor volumen de residuos, y que resulten más cómodos, económicos, saludables y seguros para las personas que vivan o trabajen en ellos.

Debido a la cada vez mayor preocupación ambiental, es necesario que existan ciertas tendencias sociales, como puede ser la Arquitectura Sostenible, a solicitar soluciones rápidas y claras para abordar esta problemática adoptando una medida universal eliminando o minimizando los problemas con los que se encuentra la Arquitectura Sostenible.

El reto de los arquitectos está en llevar en las próximas décadas este tipo de arquitectura más allá del negocio de la construcción sofisticada, venciendo los "desaires" de los promotores público y una serie de circunstancias que han impedido un correcto desarrollo de este tiempo de arquitectura que tiene como único objetivo lograr un marco conceptual potente y global a través del respecto con el medio ambiente además de delimitar unos indicadores sostenibles y eficientes políticas de actuación.

Con el fin de potenciar la Eficiencia energética y Sostenibilidad el Ministerio de la Vivienda de España promulgo la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación (LOE), que establece como uno de los requisitos básicos de la edificación, que los edificios se proyecten de tal forma que no se deteriore el medio ambiente y de que se consiga un uso racional de la energía necesaria para la utilización del edificio, mediante el ahorro de ésta y el aislamiento térmico.

Al Ministerio de Vivienda le corresponde, entre otras funciones, el seguimiento de la Ley de Ordenación de la Edificación y el desarrollo de las actuaciones normativas relacionadas con la elaboración del Código Técnico de la Edificación (CTE), incluido el desarrollo de las exigencias básicas relativas al requisito básico de ahorro de energía y aislamiento térmico.

La Directiva 2002/91/CE, de 16 de diciembre de 2002 relativa a la eficiencia energética de los edificios tiene como objetivo fomentar la eficiencia energética de los edificios, teniendo en cuenta las condiciones climáticas exteriores y las particularidades locales, así como los requisitos interiores y la relación coste-eficacia. Su transposición se hace entre otros mecanismos con las exigencias del CTE.

Por todo lo anterior, desde el Ministerio de Vivienda, en colaboración con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y el IDAE, se están llevando a cabo las siguientes acciones encaminadas al cumplimiento del requisito básico de ahorro de energía de la LOE y a la transposición de la Directiva de eficiencia energética en edificios: Establecimiento en el CTE de las exigencias básicas de ahorro de energía.

Estas exigencias se desarrollan operativamente, facilitando métodos de verificación, en un Documento Básico que consta de las siguientes secciones:

HE-1 Limitación de la demanda energética
HE-2 Rendimiento de las instalaciones térmicas
HE-3 Eficiencia energética de las instalaciones de iluminación
HE-4 Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria
HE-5 Contribución fotovoltaica mínima de energía eléctrica

Revisión del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE)
Desarrollo de un sistema de Certificación Energética de los Edificios (CALENER)

Dentro del Acuerdo Marco existente con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, se llevan a cabo otras acciones de promoción de la edificación sostenible:
Participación española en el proyecto internacional Green Building Challenge.
Colaboración en acciones conjuntas que afecten a la reglamentación relacionada con la edificación sostenible.
Desarrollo de métodos específicos, acordes con las características climáticas, geográficas y constructivas españolas, para evaluación del impacto medioambiental de la edificación en su entorno.
Estudios encaminados a la preparación de un Libro Blanco sobre edificación sostenible en España que sirva de base para la creación de un Plan Nacional de edificación sostenible.
Fomento de la incorporación de los principios del desarrollo sostenible en el sector edificatorio.

Enlaces de interés
Código Técnico de la Edificación
Legislación
Normas Básicas de la Edificación (NBE)
Normas Tecnológicas de la Edificación (NTE)
Documento de Idoneidad Técnica (DIT)
Utilidades y herramientas
Subvenciones
Premios

Ejemplos
Bibliografía
Herramientas para la ayuda del diseño de una vivienda sostenible
Noticias aparecidas en prensa nacional

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